Una OPV, u oferta pública de venta, es el proceso mediante el cual una empresa empieza a colocar sus acciones en bolsa para que los inversionistas puedan comprarlas. En el caso de SpaceX, esta operación marcó su debut en Nasdaq bajo el ticker SPCX.
La compañía fundada por Elon Musk fijó el precio inicial de sus acciones en 135 dólares. Según Reuters, la operación alcanzó los 75.000 millones de dólares y se convirtió en la mayor salida a bolsa registrada hasta la fecha. Tras su debut, las acciones subieron 19% y llevaron la valoración de SpaceX por encima de los 2 billones de dólares.
Con este ajuste, el lector entiende desde el inicio qué es la OPV, por qué importa y cómo se conecta con el salto patrimonial de Musk.
El impacto inmediato fue personal y simbólico. Con el nuevo precio de mercado de SpaceX, Forbes estimó la fortuna de Musk en 1,1 billones de dólares.
En medios anglosajones, eso lo convierte en el primer “trillionaire” de la historia. En español económico, hablamos de una fortuna superior al billón de dólares, aunque el término “trillonario” ya domina la conversación global.
La cifra, sin embargo, debe leerse con cuidado. Gran parte de ese patrimonio está en acciones y depende de la evolución bursátil de SpaceX, Tesla y sus otras empresas.
La euforia del mercado no elimina las preguntas de fondo. SpaceX cerró 2025 con 18.700 millones de dólares en ingresos, pero también con pérdidas cercanas a 4.940 millones.
Su valoración implica una apuesta enorme por el futuro de Starlink, los lanzamientos espaciales, los centros de datos orbitales y la inteligencia artificial aplicada a infraestructura satelital.
Además, los próximos meses traerán más volatilidad por el inicio de opciones, la liberación progresiva de acciones y su posible entrada en índices bursátiles.
SpaceX ya hizo historia en Wall Street. Ahora deberá demostrar que su narrativa espacial puede convertirse en un negocio global rentable.
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